Las entidades sociales, escuelas de participación
Hace unos años, no muchos, que desde las administraciones públicas y desde la sociedad civil se apostaba y se incitaba a la participación como personas ciudadanas activas implicadas en la sociedad y sus problemas. Creo que ese discurso ha calado, quizás no desde la razón desde donde fue creado… pero ha calado.
Vivimos en escenarios nuevos y cambiantes. Todo el movimiento social en el que participamos nos indica que las personas ciudadanas queremos participar, que se nos escuche, que se nos informe, que se cuente con nosotras… Curiosamente quienes desde instancias políticas alentaban la participación hoy tratan de ponerle cotos.
Desde estas líneas, en apoyo de la ciudadanía activa, defiendo que, en gran medida, las entidades sociales y los programas que desarrollan son escuelas privilegiadas para aprender a participar.
Las entidades sociales son espacios de aprendizaje democrático más allá de estereotipos o intolerancias, son espacios para la promoción de relaciones y hábitos saludables, son rincones para el fomento de valores ligados a la participación y la convivencia, son lugares para el fomento del voluntariado como ponen de relieve programas como EUFOREX . Ésta, la participación, no es una opción dentro del programa de actividades de las entidades sociales, es su ideología y su columna central.
Pero, ¿por qué son escuelas de participación? En primer lugar porque desarrollan la autonomía personal -reflexión, diálogo, cooperación, vivencia del conflicto, coordinación, competencias, compromiso del pacto, fiabilidad, responsabilidad…-. En segundo lugar porque son capaces de establecer vínculos de reciprocidad, sociabilidad y solidaridad asociativa -conocimiento mutuo, compartir experiencias y trayectorias, vivencia del nosotros, vivencia de la lógica del don, aprendizaje del valor de la multiculturalidad-. Y, en tercer lugar, porque crean espacios de producción, recopilación y elaboración de información. Las entidades sociales son expertas en creación de ideas nuevas, soluciones alternativas y justificaciones inéditas por su cercanía en los barrios, su relación y su vinculación directa con la comunidad.
Desde esta vivencia de la participación, las entidades sociales generan equilibrio en la sociedad. Somos muchos los que vemos con preocupación como la merma de apoyo hacia las entidades sociales en estos momentos de crisis se puede ver traducida en una desestabilización social de consecuencias a largo plazo no medidas.